Verá usted, la moral es la ciencia por excelencia, el arte de vivir bien y de ser dichoso, por eso no tengo redes sociales. Lo mío es la visita digital. Como sufro mareas enteras de palabras, y además resulta milagroso el día en el que comento algo referido a lo que cada cual escribe en sus blogs, yo creo que mi dolencia no es una dolencia recurrente. Aun así, duermo con los ojos bien abiertos. Cuando alguien tiene un texto que publicar, prefiero que eluda el lenguaje directo. Mejor una elucubración, referirse a lo que dé la gana referirse, pero pensando a la inversa. Mejor mejorar.