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Café Kubista

Aneu a pastar fang

Francesc Fon es, sobre todo, Francesc Fon. Luego, por las mañanas, Francesc Fon es también Josep Maria Bartomeu, presidente del Fútbol Club Barcelona, y por las tardes, siguiendo el Principio de la sincronicidad, otra vez Francesc, pero Perearnau, subdirector del Mundo Deportivo. Estamos ante una coincidencia temporal. Dos o más sucesos relacionados entre sí y cuyo contenido es igual o similar.

Josep Maria Bartomeu (Francesc Fon, en realidad) se ha levantado muy pronto esta mañana. Debe preparar su primera rueda de prensa como presidente pero no tiene a mano o en mente ningún argumento. Encerrado en el salón, fabrica bombas de humo. «En Madrid hay un fiscal que no es unos de los nuestros», por ejemplo. O: «Irina, di visca el Barça». Diminuto, microscópico ante la gravedad de los hechos, sospecha que la única forma de mantenerse es salir y no salir de casa.

Francesc Perearnau no ha tenido una buena mañana. Arrastrado por la corriente continua hasta el sofá de su despacho, calcula posibilidades. Ahora, además de publicar bombas de humo, debe poner a todo el mundo a pensar, ¡a pensar! La imagen le produce convulsiones y escalofríos: periodistas escrupulosos con las bombas que se dan media vuelta y se ponen a pensar… «Aneu a pastar fang», en su redacción solo se pican teletipos y se hacen preguntas chorras. Punto.

Por la noche, Francesc Fon hace recuento de sí mismo. Está cansado y falto de sueño, para empezar. Luego, no comprende por qué es imposible tener una mañana normal, una tarde normal y una noche normal, ya ni los domingos, esta gente acaba con todo. «Polit polit es va perdre, barrip-barrap es va salvar», utilizan el plan B como plan A, y aunque sonríen, no son argentinos. Nunca lo fueron. No dominan el plan B ni conocen el día de la verdad, son solo estampas, cromos.

Si la sincronicidad implica relacionar un estado psíquico con uno o varios sucesos externos, y su sentido resulta paralelo a la subjetividad psíquica, o viceversa, en alguna parte de esa geometría emocional que es el Fútbol Club Barcelona debe haber alguien dispuesto a hacer algo. De lo contrario, ya sabremos por qué está gordo Joan Laporta: se come a las personas. Se las come por dentro y no las deja trabajar. Se adueña de sus cuerpos.

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