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Categoría: Los otros (página 1 de 2)

Partir

Va pasando el tiempo, voy lanzando frases significantes, la cadencia calmosa: escribir es partir, mejor no saber, aficiones hay mil, submarinismo no, sirenismo. Las letras son pliegos de cordel y yo el muerto que se agarra a vivir, un vivo de médico forense, como los libros de expurgo o el escritor en minúsculas.

Quiero combatir, pero no encuentro argumentos. F. tratando de evitar las lecturas agradables pero ligeritas, esas historietas con bichitos que toman vida y aspectos fantasiosos que no aportan nada. Hay que alejarse de todo aquello que no aporte nada. F. revelando que ha leído el exuberante párrafo inicial en el homenaje a Orsai y ha renunciado a enviar un texto suyo, pues resultan confusos, asimétricos, estridentes, desordenados. Qué quiere decir, no explica esta parte. ¿Leer es ahora una secuencia lineal? ¿Se suceden las pandemias entre pausas de minutos? G. asegurando que en Corea del Norte un misil le ha sacado la lengua al Tío Sam, que los iraníes traman algo, que el Frente Polisario avanza hacia el Sáhara Occidental, que un informe muestra gente vomitando en Haití. Rara vez me sentí tan informado. H. dimitiendo de su condición de escritor: a veces escribe, eso es todo. No es escritor quien escribe, sino quien no puede dejar de escribir. Tampoco es su caso; puede, perfectamente.

La vida real presenta una realidad muy triste. Mejor caer en un ejercicio de imaginación, recurrir al silencio editorial y a la vida furtiva, permanecer invisible. Que la gente rara sea mi gente: Salinger, Gaddis, Pynchon, McCarthy. Ver pasar el tiempo, lanzar cuatro o cinco libros significantes, sumar unos textos de interior, reinventar los microtextos macro.

Y, mientras tanto, ni mu.

Vascopress

El 15 de julio cerró la agencia Vascopress. Siempre imaginé que volvería a la redacción una mañana, que escribiría noticias y que mi segunda primera noticia sucedería así:

—Tú eres periodista, ¿no?
—Licenciado en Ciencias Sociales y de la Información. Luego ya, al yo salir, lo cambiaron a Ciencias Sociales y de la Comunicación.
—Periodista.
—Efectivamente.
—Periodista de los que son unos listos.
—Hombre…
—De los que se pasan la vida opinando, pero que no saben de nada.
—…
—De los que avanzan bien recto aunque toque una curva.
—…
—Pues no se hable más, eres mi hombre. Escribe: «Tenemos abajo a la Brigada Quinta de Estupefacientes».
—¿A la Quinta?
—Abajo. Uno en el R11 azul, el de los pies en el salpicadero, y aquel mostrenco que viene por allí se va a meter en el Supercinco verde. ¿Te lo puedes creer? ¡Verde!
—Hombre, respetables sí parecen, pero de la Quinta no creo.
—De la Quinta, el del R11 ha entrado antes en el SECUC a comprar embutidos y pan, con dos cojones.
—…
—Por un momento creí que lo que iban es a venir…
—…
—Al no venir, me quedé pensando, y lo mejor es una declaración.
—Una declaración… aquí.
—Aquí, antes de que nos reviente la Quinta.
—La Quinta no existe, oiga, transmutó. Ahora quien manda es la Unidad de Drogas y Crimen Organizado.
—…
—¿Tenemos droga?
—No, tenía un kilo y medio de speed, pero lo tiré en 1991.
—¿Lo tiró?
—Me estuve quitando y lo tiré.
—Lo tiró.
—Lo tiré.
—En 1991.
—Ayer mismo.
—…
—Por eso, como fue casi ayer, no se si hoy…
—…
—…
—Hombre, si la noticia es de ayer, no sé si yo…
—Claro, para una agencia no, pero, oye, tú también eres locutor.
—Ya, pero la mía es una radio comercial, y en 2015 las noticias se pagan, todo el mundo lo sabe.
—Uy, majo, pues espérate a la Quinta, nos van a joder.

Foto: Vicente Almazán

Revolvente

Vengo de practicar una envolvente a Germán. Vengo de esconderle el queso y robarle el jamón. Si miran bien, aún tengo una mano apoyada en el picaporte de la Puerta Cuatro Segundos, su famosa crono puerta inmaterial hecha de, justamente, tres segundos, y durante al menos dos segundos he dudado en disculparme o no, pero en el último segundo ya tengo claro que no, que parece que Germán está también con la mano apoyada en el picaporte del envés desde hace unos minutos, o igual es que por este lado solo abre los días pares, cualquiera pregunta.

Mejor le dejo un mensaje, un texto breve que, en lenguaje simple, transmita información. Un «mañana vuelvo, Germán, y te hago la cama».

Teatro (1)

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El 16 de abril ofendí a Montuenga; fui un presunto bajo adversario; difundí un defecto de ficción disfrazado de contrarreseña; cometí teatro.

Por el mismo precio, molesté a Molina.

Mal parí.

Pido disculpas a S.

(O, en un registro más formal, solicito).

Sobre la existencia de Hernán Casciari

Un gordo antes era un gordo y una persona normal, pero ahora un gordo termina siempre en Hernán Casciari. Hernán Casciari es un término y además un actor. Cuando Hernán sale al porche, piensa que está en La Pampa. Muchos empiezan a  sospechar que allí lo que planta son plantas, la mayoría procedentes del sur de Asia y del subcontinente Indio: Afganistán, Pakistán, India, Tíbet, Nepal, entre otros países. Estas plantas son compactas y fuertes, con cogollos densos, pesados y fragantes que tienden a crecer en racimos.

Por esta y otras razones existen dudas sobre la existencia formal de Hernán Casciari. Muchos lo sitúan al este del oeste, entre dos aguas, presto y repuesto, que si está que si no. El hecho es que a veces está. Como prueba, Jorgito, textista infrarrealista, aporta al texto un cojón. Craso, error literario, aporta la parte contratante de la primera parte y el otro cojón.

En este punto, avivados por la rapidez del texto corto, la última renta por cobrar es la de la revista Orsai. Orsai es un merlot extinto y además un contenedor. En su interior contiene una morsa. La morsa es una especie de mamífero pinnípedo semiacuático de gran tamaño que habita en los mares árticos. Existen tres subespecies: la morsa del Atlántico, la del Pacífico y la del mar de Láptev.

Hernán Casciari puede ser un gordo, pero está claro que no es una morsa. Si lo fuera sería una morsa antártica, una especie de raroespecie de piel muy gruesa y colmillos que alcanzan el metro de longitud. Yo, en el supuesto caso, estaría bien muerto. Les informo casi al final por si luego termino y nadie me encuentra. No es bueno confiar. Resulta que esta vida no es vida, es más bien venta.

Foto: Esteban Chinchilla 

Fin

En realidad yo empecé como agente, y abrí este blog para recabar los comentarios de unos cuantos escritores que admiraba, hasta el 22 de abril, cuando Karina Ocampo comentó y culminé la operación. Francesc Bon, Alejandro (TheVilla), Germán Rodrigo, Talita Traveler, Selestar Selene, Horacio Aragona, Ronny Estrella y Karina Ocampo. ¡Los buenos!

Ahora que soy consignatario puedo cerrar el blog, terminar de escribir un libro de cuentos y publicar cuatro grandes novelas en Anagrama, tapa gris.

Aviso, en especial a Silvia Sesé.

 

¿Situación?

condearnauMartín el Pequeño envió un mensaje al Conde Arnau. Escribió: «La situación real es la siguiente, mi señor. A raíz de los pecados, su Ilustrísimo fue condenado a cabalgar durante toda la eternidad como alma en pena sobre un caballo negro al que le salen llamas por la boca y los ojos. Le acompañan desde entonces un grupo de perros diabólicos que le hacen de cortejo: el uno, el cero y la rosa de Klee. Fin del informe».

El Conde Arnau, herido de acontecimiento, respondió: «Hay que borrar los pecados, Martín. Lo dejo en tus manos. Cambiemos de lugar sin movernos del sitio. Partamos sin demora hacia el mismo lugar».

Últimas noticias

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Cuenta Ignacio Echevarría en Bolaño extraterritorial: «Durante los años de aislamiento de Bolaño en Blanes hay que suponer que acumularía la energía formidable que despliega a partir de 1994». Y por si fuera poco, Enrique Vila-Matas, en Archivo Bolaño 1977-2003, explica: «A la energía que iba acumulando habría que añadir probablemente la felicidad de no ser nadie y al mismo tiempo ser alguien que escribía. A veces, el tiempo de silencio es el paraíso de los escritores».

 

Internet es un bucle

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Al igual que el fenómeno de la aparición de uno solo de los calcetines después de cada lavado indica que en algún momento de la evolución biológica nos desaparecerá un pie, las tan temidas cadenas de post —el horror, el horror— aparecen en nuestra vida virtual cual pececillos de plata, anticipando una realidad muy poco emocionante: Internet es un bucle. Un bucle que a veces comienza con un señor de gafas barcelonés escribiendo un blog en anorak. Un blog que gusta mucho a los lectores que escriben en camiseta. Los de camiseta resulta que adoran a los de camisa. Y los de camisa no se resisten a nadie en anorak. Pam, un bucle, ya está, se enciende la chispa y ya está: salto base dentro del sistema, de cabeza en el diagrama Ponzi de las cadenas de posts, los Blog Hop Projects o los Liebster Awards. El horror. Los rayos de sol recortados en la persiana. El horror.

Así que esta vez no voy a colaborar. No voy a colaborar y sí voy a colaborar. No voy a sumar a más amigos a la pata floja de las cadenas de posts, pero sí voy a aguantar cierta dosis de horror. Tiraré del hilillo de la información, pero sin muchas ganas. Calculando si la gente sigue dormida. Esperando que sí.

En respuesta al proyecto titulado: «Solo para intimos, siempre para interesados, sustancial pero intrascendente», propuesto por Francesc Bon en su blog el 30 de junio de 2014. Correspondo.

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Cosas como la latencia

(21.40, hora oficial de comienzo de post.)

Internet no está tan bien. Tengo algunas quejas. Un widget del blog de Francesc Bon no actualiza a tiempo mi feed, por ejemplo. Tampoco puedo ver el blog de Germán. Los de casi cincuenta siguen sin avisar a los de cuarenta y pico de todos los desarreglos pendientes, un asunto menor si la velocidad de Internet se midiera todavía en baudios, pero que con 30 megas surreales huele un poquito ya. Horacio Aragona anda desaparecido. Cines Pepito no admite Adblock. Windows es una interfaz gráfica que debe usarse en silencio, pues la gente de Linux da miedo y también asquea su activismo e irritabilidad. Villa no responde a las bromas. Deborahlibros no responde a las bromas. Santi sí responde a las bromas: la web de ULAD tiene 374 errores de código y 47 advertencias de seguridad.

Internet no está tan bien y luego hay cosas como la latencia. La Latencia. Si no sabes lo que es tus amigos te toman por tonto: «¿La latencia? Muy fácil», y entonces sufres una explicación imposible de seguir. Yo lo que entiendo es esto: la latencia es un retraso. O mejor, por afinar, la latencia es un retardo, y del tiempo de retardo depende la experiencia de Internet. Y claro, no es difícil adivinar quiénes vamos demorados. Y claro, al final resulta que los libros que la gente anuncia en Internet solo hay que comprarlos una vez: acabáramos. Por eso me quejo. Ser escritor no es contar lo que quieren leer otros, qué va, ser escritor es escribir lo que quieres leer tú. Aunque suponga un problema.

(21.55, hora oficial de arrepentimiento de post.)
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