Cerrar

 
Café Kubista

Dislocación

Francesc Fon se ha dislocado un hombro; sentado en el sofá, siente dolor; la marea le sube desde los dedos de los pies (cuña, escafoides, astrágalo, tibia, peroné), se entretiene gustosa en ambas rodillas y luego salta desde el costado izquierdo (fémur, pubis, vertebras, costillas, esternón, omóplato) hasta flambear el hombro derecho. No entiende nada, uno no se disloca el hombro sentado en un sofá, pero quiere llegar a la raíz del asunto, se resiste a abandonar su precaria posición de calma. Solo rememora.

Domingo, no tiene agenda, su mujer y sus hijos no tienen agenda, lleva tres horas sentado sin hacer nada. Pensando. Uh. A primera vista, no hay motivo del que sospechar. La luxación o lujación de la articulación acromioclavicular es una lesión traumática en la que hay daño en los medios de unión-cápsula de la articulación y en los ligamentos coracoclaviculares. Descartado, sabe algo de unión, pero no tiene ni idea de cápsula ni de ligamento. Tampoco importa, tiene más pistas. La separación del hombro no es lo mismo que la dislocación del hombro, que implica desplazamiento de la articulación glenohumeral. Una separación del hombro suele ocurrir en personas que participan en deportes como fútbol, baloncesto, hockey, ciclismo, remo, rugby o esquí. El mecanismo más frecuente de lesión es una caída en la punta del hombro, o también una caída sobre una mano extendida.

Entendido: acepta fútbol. Mejor empezar por ahí. Todo cuanto sabe con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de las personas, se lo debe al fútbol. No es el primero que lo piensa, ojo, por de pronto Albert Camus pensó algo parecido alguna vez, pero es un buen principio. Recuerda que esta mañana, leyendo el periódico, sintió que se le empezaban a dormir los pies, pero no le dio importancia. Al borde de la página tres, la dirección del Fútbol Club Barcelona aceptaba pagar una multa de 5,5 millones de euros por fraude fiscal en el fichaje de un jugador. Resulta que era mejor aceptar este pacto que seguir con la incertidumbre que arrastran Josep Maria Bartomeu y Sandro Rosell desde principios de la Edad Media por el caso Neymar. Al final todo era un error de planificación fiscal en el fichaje del jugador. A cambio, tanto presidente como predecesor, que estaban acusados y se enfrentaban a penas de prisión, serían absueltos. También se archivaría el presunto delito fiscal del club en el ejercicio 2014: acabáramos, cuando hay un matiz positivo, por pequeño que sea, informas al final. Y si acaso te ríes.

No hay duda, lo que sufre es una infección de noticias frescas, ahora lo entiende todo, a él lo que le duele es el corazón, y después las tragaderas, pero ambos a través del hombro. Su hombro necesita una explicación. Quiere que Bartomeu y Rosell expliquen su secreto. Y luego que expliquen cómo coño el fichaje de un jugador, cuya negociación dura unos meses, parece que dura dieciséis siglos. Eso es lo que quiere. Y luego que expliquen también de una vez por todas el sentido del tiempo. Y luego cómo se puede desdoblar el tiempo. Y luego cómo pueden utilizarlo a su voluntad. Eso es lo que quiere que expliquen. Y luego quiere que haya hombros que se ahorquen allí mismo, en directo, de puto aburrimiento. Y luego que haya aficionados que se corten las venas con un cúter mientras contemplan el espectáculo, que a lo mejor se abre un vórtice y presidente y predecesor desaparecen de la mano y no vuelven más.

Claro que tampoco se olvida de Joan Laporta y de su afición a comerse a la gente, pero eso ya, si la salud se lo permite al hombro, por favor, otro día, en medio de otra dislocación, corazón y tragaderas en sufrida armonía.

Lee más sobre Francesc Fon: Aneu a pastar fan

© 2017

.