Cerrar

 
Café Kubista

Dolores

Unos homicidas descienden de una camioneta y disparan con armas de grueso calibre contra padre e hijo cerca de Dolores; muere el hijo. Al verlos en el suelo bañados en sangre, los homicidas cargan al muerto y huyen con rumbo desconocido. Una hora después tiran el cadáver envuelto en una manta cerca de la residencia del alcalde. Junto a la víctima colocan tres cartulinas con mensajes a favor de la delincuencia organizada pero en contra de los criminales involucrados en el robo de hidrocarburos.

A continuación acribillan a tres abogados expertos en cobranzas judiciales y huyen a bordo de una motocicleta. Pese a la proximidad de la base de Seguridad Pública logran escapar y ejecutan a balazos a otro hombre en Delegación. Al lugar acude una patrulla de la Unidad de Protección Ciudadana, que entrevista sin éxito a los vecinos del lugar: nadie manifiesta haber presenciado los hechos. No obstante, vía telefónica, un ciudadano asegura recordar un automóvil Chevrolet Chevy blanco alejándose del lugar de la agresión.

Un Chevy color claro es reportado de madrugada en Zacatecas. Homicidas armados ultiman a un hombre luego de dispararle en seis ocasiones a las afueras de un domicilio. El objetivo de los victimarios es secuestrar al hombre, pero se resiste y recibe múltiples disparos en el abdomen.

En este punto hago una pausa y miro de reojo a Florencio Floríndez. Luego miro la hora y miro otra vez a Florencio Floríndez. Quedan pocos minutos para el cierre y mi matanza está inconclusa. La crónica es literal, pero un tanto absurda, incumple ciertos mínimos por los que Florencio no suele pasar. Una camioneta, un Chevrolet Chevy y una motocicleta suman tres vehículos a motor. Tres vehículos diferentes en un informe de pesquisa obligan a contrastar el informe, y no hay tiempo. Además mis muertos son todos hombres, la igualdad de derechos entre varones y mujeres Florencio la lleva a rajatabla en esta su redacción. Si por él fuera no habría noticia sin mujer, la mujer encarna el suceso noticiable, como muerto un hombre es un fiambre, nunca remunera. De acuerdo con esto, a mí me falta una mujer y menos de diez minutos para el cierre.

Marcelina Cortés camina de la mano de su hija hacia la escuela primaria. En el trayecto al plantel varios homicidas desconocidos la interceptan y uno de ellos la dispara en la cabeza a corta distancia, cayendo muerta al instante ante la mirada de su hija que, llorando, comienza a pedir ayuda a los vecinos.

Lee más sobre Florencio Floríndez aquí.
Foto: schraps

© 2017

.