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Café Kubista

Hoy es ese día

Hoy es ese día. Se te abre un ojo de madrugada y ves que todo es la mitad de nada, que no estás a gusto, que algo pasa. Ese día que amanece en un averno de negrura y ya sientes la certeza de que nada saldrá bien. Es una especie de fatiga, un cansancio. Los lunes se convierten en jueves o en sábados y también los miércoles en viernes y los martes en domingos. La fatalidad es el resultado de infinitos cálculos pero ahora todos sus factores son visibles: te levantas con el pie izquierdo, el pasillo es amarillo, pisas una grieta, rompes un espejo.

Mierda, hoy es ese día. Lo mejor es no hacer nada, está claro, pero tú te sientas delante del ordenador. Revisas tu blog y ya no te gusta, lo ves raro. Cierras los ojos y dices: Blog. Te suena mejor bitácora, algunos lo llaman weblog. Siempre que dices «blog» te acuerdas de la misma persona. Imaginas a Iñaki Uriarte con un cuaderno en la mano diciendo: Post, y te entra la risa. Una risa ligera. Apenas una risita previa al fin de la risa y al principio de la cara de respeto y consideración. No conoces a Iñaki, y piensas: Una persona es una persona, no importa lo reflexiva que sea.

Tienes un mensaje. Un amigo tuyo ha puesto en venta un Simca 1200 del 83. Es un clásico, ochenta mil kilómetros, nuevo. Hace una semana pedía 5750 euros. Ayer, 4150. Ahora, 2525. Mierda, hoy es ese día, se desploman los Mercados. Lo mejor es no hacer nada, está claro. Mejor sentarse en el sofá y mantenerse a la espera, pasar las horas, matar el tiempo.

Tu sofá es un viejo sofá chester, con el respaldo y los brazos en voluta, tapizado con un capitoné profundamente desgastado desde el interior del respaldo hasta los apoyos, pero no en el asiento. De patas cortas, torneadas, ligeramente aplanadas por los años y provisto de ruedas, su ascensión a trono te ofrece los ecos de otra época, ciertos sonidos reconocibles junto a otros nuevos, fijados en el presente, que hablan de esperas, de plazos…

Mierda, hoy es ese día. Sigue sin gustarte tu blog, te suena mejor bitácora, algunos lo llaman weblog. Cierras los ojos y piensas: Blog. Abres los ojos y piensas: Post. Te entra la risa, fin de fiesta en el reloj conjetural. Quizá solo se trate de mirarlo todo con perspectiva. Puede incluso que existan los milagros y tu amigo venda su coche. Si un día se desploman los Mercados, el resto solo puede mejorar.

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