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Café Kubista

Nunca pasa nada

Nunca pasa nada. España se parece a esa España indiferente de la que hablan los cronistas internacionales, «donde nunca pasa nada». Andamos anestesiados, sin maldita la gracia, escupiendo baba desde «este» lado de la pantalla, que es el lado a la sombra en un parque preciso o el flanco asumible de la barra de un bar.

Ya lo decía Carmen Laforet: La calle es un infierno donde la gente vive aglomerada, en acecho unos contra otros, que es como decir que todo aquel que se mueve no sale en la foto. Y quizá sea ese el problema: se nos va la fuerza por la boca, una energía que, contra toda lógica, mantiene una trayectoria plana, dobla la esquina del pasillo y nos abandona por debajo de la puerta. Una vez  alcanza el exterior, la observamos, intrigados, esperando que, sobre todo, no nos perjudique.

Nunca pasa nada (1963), una película de Juan Antonio Bardem.

Hoy me he despertado con esta noticia: «Europa será paralizada por huelgas masivas, según los expertos». Habría que preguntarse, en primer lugar, quiénes son esos «expertos» y con que autoridad acuchillan a diario el lucro cesante de la actualidad, pero, centrémonos en lo importante: Europa será ¿paralizada? ¿Cómo paralizar lo paralizado? ¿«Reparalizándolo»?

Si en España, donde nunca pasa nada, paralizas lo paralizado, ¿qué pasará entonces? ¿Nada de nada?

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