El 15 de julio cerró la agencia Vascopress. Siempre imaginé que volvería a la redacción una mañana, que escribiría noticias y que mi segunda primera noticia sucedería así:

—Tú eres periodista, ¿no?
—Licenciado en Ciencias Sociales y de la Información. Luego ya, al yo salir, lo cambiaron a Ciencias Sociales y de la Comunicación.
—Periodista.
—Efectivamente.
—Periodista de los que son unos listos.
—Hombre…
—De los que se pasan la vida opinando, pero que no saben de nada.
—…
—De los que avanzan bien recto aunque toque una curva.
—…
—Pues no se hable más, eres mi hombre. Escribe: «Tenemos abajo a la Brigada Quinta de Estupefacientes».
—¿A la Quinta?
—Abajo. Uno en el R11 azul, el de los pies en el salpicadero, y aquel mostrenco que viene por allí se va a meter en el Supercinco verde. ¿Te lo puedes creer? ¡Verde!
—Hombre, respetables sí parecen, pero de la Quinta no creo.
—De la Quinta, el del R11 ha entrado antes en el SECUC a comprar embutidos y pan, con dos cojones.
—…
—Por un momento creí que lo que iban es a venir…
—…
—Al no venir, me quedé pensando, y lo mejor es una declaración.
—Una declaración… aquí.
—Aquí, antes de que nos reviente la Quinta.
—La Quinta no existe, oiga, transmutó. Ahora quien manda es la Unidad de Drogas y Crimen Organizado.
—…
—¿Tenemos droga?
—No, tenía un kilo y medio de speed, pero lo tiré en 1991.
—¿Lo tiró?
—Me estuve quitando y lo tiré.
—Lo tiró.
—Lo tiré.
—En 1991.
—Ayer mismo.
—…
—Por eso, como fue casi ayer, no se si hoy…
—…
—…
—Hombre, si la noticia es de ayer, no sé si yo…
—Claro, para una agencia no, pero, oye, tú también eres locutor.
—Ya, pero la mía es una radio comercial, y en 2015 las noticias se pagan, todo el mundo lo sabe.
—Uy, majo, pues espérate a la Quinta, nos van a joder.

Foto: Vicente Almazán