Cerrar

 
Café Kubista

Legiones de idiotas

La gente sigue demasiado viva, así que no uso Facebook, ni Twitter, yo tengo unos blogs: en ellos escribo, punto seguido. Un escritor es una persona que escribe. En mi caso, soy una persona que escribe y va intercalando víctimas dentro de un procesador. Mi primera víctima es el lenguaje, que, según Gracián, sirve tanto para expresar nuestros pensamientos como para disfrazarlos. Punto y aparte.

Mi segunda víctima suele ser toda una autoridad: el lector. Tengo presente que sus brazos y sus piernas son la primera mitad de unas comillas de pico, dos puntos, se mantiene a la espera. En esa posición le sientan muy mal los pretextos, pero no me preocupa, total, un lector no escribe, y si escribe, no va dejando víctimas por ahí.

Una vez tuve un CEO —un primer ejecutivo; es decir, un jefe—. Cada vez que le presentaba una idea, gruñía: «No tenemos un monopolio, tenemos cuota de mercado. Hay diferencia». Desde entonces guardo una sospecha interior: lo que se entiende por el máximo de una función quizá sea simplemente la careta de un cargo de mierda, puntos suspensivos.

Es la invasión de los necios, Umberto Eco ya lo avisó. Las redes sociales han generado una invasión de imbéciles que permiten hablar a legiones de idiotas que antes hablaban en el bar después de colocarse y ahora tienen el mismo derecho a opinar que su eminencia más próxima.

Ah, que ustedes no. ¡Milagro!

(Segunda mitad de unas comillas de pico. Mi mitad una mitad de viento metal, con su vibración y su flujo de aire.) (Punto final.)

© 2017

.