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Café Kubista

Los argumentos finales

Estoy leyendo mucho la prensa argentina estos días porque Chevron está saliendo en los titulares de todos los diarios. La última vez que salió en primera página y con letra grandota fue cuando el general Enrique Mosconi fundó YPF a principios de siglo XX para frenar el acoso de la California Standard Oil, la antecesora de la actual Chevron Corporation. Después hubo un gran silencio de cien años. Chevron no importó más. Y eso es bueno.

Cuando los americanos del norte salen en los grandes titulares de los diarios argentinos la gente se aglomera, todo está intranquilo. Basta un chiste de Marcelo Tinelli para que flaquee la paciencia. Así que desde hace unos días fantaseo con algo improbable. Me imagino que un día, en pleno centro del parque Centenario, Marcelo Tinelli supera un directo endemoniado y al final, con la audiencia ya en contra, se saca la camisa frente a las cámaras y debajo hay un cartel que dice: «YPF es Argentina». Y que al rato, otra vez en directo, aparece Gille Valdés, se saca la camiseta frente a las cámaras también, y debajo hay un cartel en dos mitades —una en una y la otra en otra— que dice: «YPF es Argentina».

Sería un problemón de enorme a inmenso para los que deciden los grandes titulares de la prensa argentina.

Los diarios argentinos son como los de España, juegan al despiste entre la izquierda y la derecha mientras van dando manija al capital. Así funcionan. Ninguno se atreve a proponer seriamente que alguien intervenga. Si hay que reaccionar se reacciona en Internet, que la gente pueda hacer clic, que no se muera de aburrimiento. Al menos.

Desde hace algunos años los dueños de Argentina son seis o siete familias poderosas. Los políticos y los medios de comunicación son empleados de esta gente adinerada. Todos son chorizos, en el sentido más español de la palabra. Gente abotargada, incapaz de transmitir un mensaje sin chupar un sello. Gente que disfruta con lo que está pasando en América del sur, del mismo modo que aprueba lo que está pasando en Argentina. Piensan que ambas cosas son la misma cosa: una oportuna enfermedad, una infección de capital que impide combatir las necesidades económicas y sociales del país.

Esta semana la prensa argentina le dedicó muchísimas páginas al tema Chevron, pero casi ningún diario explica los argumentos finales. Les da pánico explicar los argumentos finales porque son los mismos argumentos finales que ofreció Juan Domingo Perón cuando suscribió contratos de concesión de pozos a Standard Oil. Y son los mismos argumentos finales que utilizó Carlos Menem, también peronista pero neoliberal, cuando privatizó YPF y la vendió a Repsol. Y son los mismos argumentos finales con los que la peronista Fernández expropió a Repsol en público, para dar manija a Chevron en un despacho.

Los chorizos argentinos creen que el enemigo es Argentina. Creen que YPF es patria y que tanta patria les está robando la identidad.                                                  .

 (Texto inspirado en el artículo 'Caretas', de Hernán Casciari.)

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